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Crianza Respetuosa Familia

5 ideas para mantener la calma con los niños en casa

¿podemos reducir el estrés cuando tenemos a los niños en casa?

Hay momentos en la maternidad, durante la crianza, que la vida nos supera. Da la sensación de que no llegamos a nada. El tiempo vuela y las cosas por hacer se acumulan en la agenda y en la cesta de la ropa sucia. Y es justo en esos momentos cuando parece que nuestros hijos más actividad tienen, más berrinches o más peticiones. Y digo parece por que la realidad es probablemente que el comportamiento de nuestros hijos no varía tanto como nuestro cansancio acumulado o nuestro estrés que nos hacen perder la paciencia con mayor rapidez de lo habitual.

Pero aquí estamos para sacar nuestra mejor versión como madres y como personas. Alejarnos de la culpabilidad y tomar las riendas de la situación. Nuestros hijos y nuestra familia son el reflejo de nosotras mismas por eso si queremos ver un reflejo agradable debemos empezar por cuidarnos a nosotras mismas. Esta idea ya la sabes, lo difícil es llevarla a cabo, tomarnos un segundo y respirar antes de estallar. Cada día un poquito mejor hasta alcanzar el cambio deseado.

¿cómo podemos alcanzar este cambio?

  1. Siendo conscientes: ¿Qué queremos conseguir? ¿dejar de gritar? ¿disfrutar del tiempo que pasamos con nuestros hijos? ¿mejorar la vida en familia? Fijar nuestras espectativas nos da las pautas que cada una tenemos que adaptar a nuestra propia familia.
  2. Siendo responsables: Dejar a un lado la culpabilidad y cambioar lo que no nos gusta, eso que nos hace daño ¿te sientes culpable por gritar? ¿por pasar poco tiempo con tu hijo?esa culpabilidad se refleja en tu comportamiento porque muchas veces terminamos trasladando la responsabilidad de nuestra frustración a nuestros hijos en vez de asumir nuestra propia responsabilidad.
  3. Anticipación: Haz un repaso metal de las últimas situaciones que te han superado y resuélvelas en tu mente. Haz un ejercicio de visualización del pasado cambiando el comportamiento que no te ha gustado. Estas visualizaciones te ayudan a tomar conciencia de que en un momento de calma eres capaz de resolver la situación de otra manera y poco a poco esas ideas se irán trasladando a la realidad.
  4. Estar presente: Esta es la típica idea que parece fácil pero no lo es. Se trata de estar al cien por cien cuando realizas una actividad con tus hijos: jugar, leer un cuento, la cena. No pensar en que se duerma pronto o se termine todo. Disfrutar y estar plenamente en el proceso sin pensar en el resultado. Por supuesto sin móvil ni otras distracciones que generalmente solo sirven para causarnos más estrés o recordarnos cosas pendientes por hacer.
  5. Autocuidado: la última pero probablemente la más importante. No se trata de ir a la peluquería o que nos den un masaje. Puede ser algo más sencillo como escribir cinco minutos en un diario personal o sentarnos ¡sin culpabilidad! y respirar de forma consciente, no hace falta meditar si no lo has hecho nunca, solo tomar consciencia de nuestra respiración. Las mamás tenemos que descansar y cuidarnos para poder estar bien. Conseguir cinco minutos de paz puede parecer poco pero es imprescindible para reconectar la mente y pasar un día mejor

¿Cómo trasladar estas ideas a nuestro día a día?

Más arriba ya he ido dando algunas ideas que se pueden trasladar a nuestro día a día desde este mismo momento. Es importante cambiar nuestra voz interior «no llego a todo» o «no me da la vida» por otras frases más sanas como «esto puede esperar» así evitar la frustración y culpabilidad de tener cosas pendientes.

Es importante liberar la mente de estos pensamientos que vuelven una y otra vez. A mi me gusta anotarlo todo en cuadernos y agendas. También es bonito escribir un blog o alguna red social, y lo recomiendo mucho si educas en casa, porque te sirve para llevar un regirtro virtual de tus creencias y tus actividades y en esos momentos de bajón, de «no he hecho nada», de «estoy perdidísima con todo» te ayudan a ver en perspectiva todo el trabajo realizado y el camino recorrido. También es interesante retomar el hábito de escribir un diario como cuando eramos adolescentes con muchos sueños en la cabeza (a mí al menos me encantaba escribirlos)

Siguiendo con la voz interior, es importante ser conscientes de que está ahí ¿cómo nos hablamos a nosotras mismas? ¿hablaríamos así a una amiga? tantos «debería hacer esto» tantos «tengo que» nos acaban pesando mentalmente y nos pasan factura físicamente. Cambiar nuestra voz interior nos ayuda a cambiar nuestra realidad. La paz mental también es autocuidado.

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